20260916 El proyecto de regadío de Tierra de Barros "es ya una realidad" con una inversión inicial de 20 millones de euros - Juntaex.es
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El proyecto de regadío de Tierra de Barros "es ya una realidad" con una inversión inicial de 20 millones de euros
El consejero Juan José García comunica en la Junta General de la Comunidad de Regantes que se prevé comenzar los trabajos a principios de 2027

El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Natural, Juan José García, ha manifestado durante la Junta General de la Comunidad de Regantes de Tierra de Barros, celebrada este miércoles en Almendralejo, que el proyecto de regadío de esta zona es "ya una realidad", con una inversión inicial de 20 millones de euros contemplada en los presupuestos autonómicos, aprobados el pasado mes de julio. En este sentido, García, que ha estado acompañado por el director general de Regadíos e Infraestructuras Rurales, José Manuel Sánchez, ha avanzado que la Consejería prevé formalizar en noviembre el encargo a la Empresa de Transformación Agraria S.A. (TRAGSA), con el objetivo de que los primeros trabajos puedan comenzar a principios de 2027. Durante la Junta General, se ha trasladado a la Comunidad de Regantes la necesidad de que los agricultores interesados en incorporarse al proyecto den ahora el paso definitivo, por lo que es necesario conocer con precisión la superficie que finalmente se incorporará al regadío, dimensionar adecuadamente las actuaciones y garantizar que Tierra de Barros pueda avanzar. Antes de mediados del mes de octubre, la Comunidad de Regantes deberá remitir un listado actualizado de los comuneros que mantienen su interés en formar parte del proyecto, así como de las hectáreas que cada uno pretende incorporar. La Junta de Extremadura ha llevado a cabo su cometido, poniendo en marcha los trabajos y movilizando recursos públicos, y pide a la Comunidad de Regantes y a los agricultores que se sumen con un compromiso real para hacer posible el regadío de Tierra de Barros. PRIMERA FASE FINANCIADA ÍNTEGRAMENTE POR LA ADMINISTRACIÓN El director general de Regadíos e Infraestructuras Rurales ha explicado que los 20 millones de euros aportados por la Junta de Extremadura permiten poner en marcha los primeros trabajos del proyecto, evitando así la caducidad de la Declaración de Impacto Ambiental. En esta primera fase, los comuneros no tendrán que realizar ninguna aportación económica, ya que el inicio de las actuaciones estará financiado íntegramente con fondos de la Administración, no obstante, la Comunidad de Regantes deberá solicitar una garantía de compromiso de 150 euros por hectárea para las superficies que figuren en el listado definitivo. Esta fianza, que no estará destinada a sufragar los trabajos, es una medida de protección para la propia Comunidad de Regantes. En un proyecto colectivo, cada hectárea que se incorpora se tiene en cuenta para dimensionar las obras y repartir los costes, por ello se considera razonable que quienes figuren en el elenco acrediten un compromiso firme. Así se da seguridad a los agricultores que sí apuestan por el regadío y se evita que una posible salida posterior traslade cargas adicionales al resto de comuneros comprometidos. El coste orientativo de transformación se sitúa en torno a los 6.000 euros por hectárea. Más adelante se estudiarán las distintas vías de financiación disponibles, incluida la participación de la Junta de Extremadura, fondos europeos y, en su caso, otras fórmulas. La Consejería de Agricultura se ha comprometido a apoyar el conjunto del proyecto y a asumir la parte pública que corresponda, mientras que los agricultores asumirán el copago que les corresponda en las fases posteriores. NUEVO PROYECTO CONSTRUCTIVO ADAPTADO A NECESIDADES ACTUALES Mientras se desarrollan las primeras actuaciones, se licitará la redacción de un nuevo proyecto constructivo que permita revisar y actualizar las actuaciones previstas y adaptarlas a las necesidades actuales. El nuevo proyecto incorporará tecnologías más modernas orientadas al ahorro de agua y energía, y revisará aspectos como las redes de distribución, el riego localizado, la automatización, el telecontrol y los costes de las actuaciones. Asimismo, se corregirán los errores o problemas que se hayan detectado en el proyecto anterior y se adaptará su contenido a la normativa actualmente vigente, al tiempo que se tramitarán las modificaciones que sean necesarias de la Declaración de Impacto Ambiental, un procedimiento imprescindible para que el proyecto pueda avanzar con todas las garantías ambientales. Una vez actualizado el proyecto, determinado el listado definitivo de comuneros, así como las hectáreas que se incorporarán al regadío y los compromisos correspondientes a las parcelas, se podrá suscribir un nuevo convenio de colaboración entre la Junta de Extremadura y la Comunidad de Regantes. La previsión es que este convenio pueda estar preparado para su firma en 2028 y que, una vez finalizada la primera fase, las obras puedan continuar durante ese mismo año, evitando una nueva paralización del proyecto. AGUA PLANIFICADA Y APROVECHAMIENTOS ORDENADOS El desarrollo del regadío de Tierra de Barros permitirá ofrecer a las explotaciones una disponibilidad de agua más constante y previsible, al tiempo que facilitará el análisis, ordenación y, cuando proceda, la regularización de los aprovechamientos existentes conforme a un marco hidráulico y ambiental cada vez más exigente. El director general de Regadíos e Infraestructuras Rurales ha insistido igualmente en que el proyecto de regadío de Tierra de Barros "ya es una realidad" y ha destacado que su desarrollo permitirá avanzar hacia una mayor seguridad en el acceso al agua frente a posibles periodos de sequía Asimismo, aportará mayor seguridad a la hora de planificar e invertir en las explotaciones, ya que los beneficios del regadío no sólo consisten en aumentar la producción sino también en favorecer la regularidad en la producción, mejorar la calidad del fruto, acelerar las renovaciones y los cambios de cultivo, hechos que van a mejorar la flexibilidad del sistema. El regadío, ha señalado, permitirá además aportar mayor seguridad a cooperativas y bodegas, que necesitan conocer con mayor previsión la producción disponible para organizar la vendimia, asegurar la calidad de la materia prima, planificar la elaboración y comercialización, y cumplir sus compromisos comerciales.
